TEDxAvilesWomen nos ofrece una posibilidad maravillosa de asomarnos a las vivencias y experiencia de mujeres que, en cada uno de sus ámbitos, son un claro ejemplo del poder que las mujeres atesoramos. Mujeres que han luchado y alcanzado una posición destacada en ámbitos que, a priori, parecían ser terreno dominado por el género masculino. Muchos avances se han logrado y se logran a partir de su esfuerzo y trabajo.

Mujeres que son un ejemplo a seguir, mujeres que nos motivan y animan a continuar esforzándonos por alcanzar nuestras metas. Por eso es importante conocer de primera mano sus experiencias, para poder aprender de ellas y seguir construyendo, entre todos, un mundo de igualdad efectiva basada en el mérito y la capacidad y no en el género. Es muy probable que inicialmente, todas ellas tuvieran dudas al acometer los retos a los que han debido enfrentarse. Como reconocía Marissa Mayer, marissa-mayer-ted-profile-ted-com

“Siempre hice algo para lo que no me sentía completamente lista. Creo que así es como uno crece.Cuando llega ese momento de ‘Wow, no estoy segura de si puedo hacerlo’ y consigues trascenderlo, entonces tienes un gran avance”.

Pero esas mujeres, son un ejemplo de superación, de crecimiento frente al reto planteado, de capacidad de abrirse camino hacia las esferas de poder de decisión sin dejarse amilanar por una sociedad que, a veces, intenta arrinconarlas, arrinconarnos, simplemente por el hecho de ser mujeres.

Un claro ejemplo de ello es Ana Soldevilla. Una mujer con una carrera de éxito en España, a la que un día se le plantea el reto de asumir la dirección de la compañía en Argelia. ¿Os podéis imaginar en su lugar, enfrentadas al dilema de aceptar o rechazar la propuesta? Es cierto que el punto de partida era “dulce”: su compañía reconoce su capacidad y valía como profesional. Pero, incluso así, aceptar implicaba salir de su zona de confort, enfrentarse al reto que supone detentar la dirección de una compañía en un país y en un entorno cultural predominantemente masculino y completamente distinto al nuestro donde no es frecuente encontrar a mujeres en dichos puestos. Y ello, sin olvidar la reorganización de su vida familiar y personal que ello iba a suponer.

Ana me consta que ha hecho suya en la vida la máxima de Virginia Rometty, cuando dice:

“He aprendido a arriesgarme a hacer cosas nuevas. El crecimiento y la comodidad no pueden coexistir”. Y aceptó el reto.

Puedo intuir sus dudas iniciales, incluso sus miedos, pero sé que ha superado el reto con éxito y quiero conocer de primera mano sus reflexiones respecto al camino recorrido y a la superación de esas dudas y miedos iniciales y las lecciones aprendidas durante sus años en África, donde continua, porque creo que serán muy enriquecedoras para todas nosotras. Por ello os invito a no perderos su conferencia.

María Martínez

Responsable de Relaciones institucionales de SATEC

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